Sunday, November 01, 2009

Cenáculo


, en la mesa ferozmente iluminada
cinco testas majestáticas
coronadas de intangibles laureles
debaten sobre la vida y la obra de una mujer sin rostro
Un coro espectador asiente con suspiros
escondiendo las manos entre abrigos de paño
y muslos temblorosos
El cartel anuncia:
"Clarice, esa revelación"
Ella escapa descalza de la sala
dejando tras de sí
un reguero de zapatos color sangre
y un murmullo modelado letra a letra
por sus pequeños, afilados dientes:
"No entendí nada de todo lo que han dicho...
¡Ni que hablaran de mí, los muy imbéciles!"

Fotografía: retrato de Clarice Lispector de autor desconocido.

14 comments:

dondelohabredejado said...

Suele suceder que los que supuestamente saben digan cualquier verdura sobre un artista y su arte. Suele haber un público en esas situaciones, con el rostro que se debe poner en esas situaciones.
Yo me aburría terriblemente, por suerte hace rato que no participo de esas cuestiones...
Nunca me puse a pensar en qué diría o sentiría el autor diseccionado. Tu texto me encanta, creo que es exacto y la imagen tan fuerte... Mucho más interesante que lo que se debe haber dicho en esa mesa de sabiondos.
Un abrazo.

mi nombre es alma said...

Siendo una persona pudorosa, a veces en exceso, creo que no me reconocería cuando oyera a alguien hablando de mi, ni para bien ni para mal.

No conozco la obra de Clarice pero quizás aproveche este precioso poema tuyo para ir haciéndolo.

Un abrazo

Luzdeana said...

Conocí a Clarice a través de una cita en un blog y no paré hasta conseguir su maravilloso "Aprendizaje o el libro de los placeres", que me costó encontrar. Tan cerca del alma femenina, del cuerpo, que una no puede dejarlo.
Muy bello tu homenaje.
Un beso.

Dante B. said...

Marina,
Alma,
Luzdeana:
más que su obra, importantísima, me encanta su biografía, su vida llena de altibajos, de razón y locura a partes iguales.
Y esa belleza misteriosa, entre Gloria Grahame y Barbara Stanwyck

Gracias!

Fernando said...

Confieso que no he leído nada, aunque intuyo que este texto me da una medida muy aproximada.
La imagen, hipnótica.

Stanley Kowalski said...

Hola Dante! Sé que tuviste la gentileza de visitarme mientras estuve enfermo. Ahora estoy de regreso, bien por suerte.
Perdoná mi ignorancia, pero no conozco nada de la vida de Clarice; pero tu texto es fantástico, y a la fotografía sólo le falta hablar, tiene tanta expresividad además de un rostro muy bello.

Me tomé el atrevimiento de tutearte, y lo hice porque me merecés un gran respeto.

Te dejo un gran abrazo y te deseo una excelente semana. Por supuesto que estás invitado a mi blog cuando quieras, ahora puedo recibirte.

Dante B. said...

Fernando,
Stanley:
comentarios similares, verdad?
Gracias, los visito.

Mauricio said...

Resfrecante relato. Ideal como para combatir la euforia circundante.

MAURICIO.

Maximo Parcial said...

Agradezco al amigo Lutsek que posteara sobre tus escritos, Dante. Llevo un rato paseando por tus diferentes blogs y la verdad es que los encuentro... Imprescindibles e inspiradores, enhorabuena. Te enlazo en mi blog para poder leerte desde allí.

No conozco nada de Clarice, pero gracias a tu post voy a conocerla. Gracias y salud!

Dante B. said...

Mauricio:
muchas gracias sin euforia...



Máximo:
gracias y salud también a tí...y que la disfrutes

moreiras said...

Hermoso poema... No sabía quién era Clarice Lispector, gracias a ti vuelvo a culturalizarme... Una historia triste la suya, más bien trágica al final... Un abrazo

Dante B. said...

moreiras:
gracias, y espero que sea un encuentro productivo

Ignoto said...

Muy buena recreación.

Carlos Ardohain said...

Dante, muy bello poema dedicado a esa autora exquisita.

Gracias por poner el link a mi blog.

Te deseo muy felices fiestas, te llegó una tarjeta que mandé?

abrazo

Carlos Ardohain