
, en la mesa ferozmente iluminada
cinco testas coronadas de intangibles laureles
debaten sobre la vida y la obra de una mujer sin rostro
Un coro espectador asiente con suspiros
escondiendo las manos entre abrigos de paño
y muslos temblorosos
El cartel anuncia:
"Clarice, esa revelación"
Ella escapa descalza de la sala
dejando tras de sí
un reguero de zapatos color sangre
y un murmullo modelado letra a letra
por sus afilados dientes:
"No entendí nada de todo lo que han dicho...
Ni que hablaran de mí, los muy imbéciles..."
Fotografía: retrato de Clarice Lispector de autor desconocido.





