
Los jóvenes son vientos de luz
que corren por la playa:
se agitan y revuelcan, jadean,
se besan y amenazan.
Dos viejos, mientras tanto,
atraviesan la arena
con paso inseguro.
Pesados, paquidérmicos,
intentan retrasar ese destino inapelable
que, demasiado cercano,
losa guarda.
A mis padres, Josefa Flora y Giovanni Dante,
nacidos ambos en un mes como este.
Altafulla, 14 de abril de 2011.
