Como querer,
quisiera ser la mujer rubia con pinta de extranjera
que espera a la puerta de un hotel vestida en negro fiesta
con sandalias de tacones altísimos, el pelo recogido en trenza
y una apenas disimulada esperanza en su mirada clara
quisiera ser el niño que se alegra porque ha logrado empatar
en algún estúpido juego de mesa
y al mismo tiempo ser su compañero de gafas
quien, sin ninguna piedad y con maliciosa alevosía
hubiera preferido terminar como ganador absoluto del enfrentamiento
quisiera ser una de esas dos amigas perfumadas que se llevan del brazo
por la calle Aribau mientras ríen a carcajadas de algún chiste tonto
o las que todavía esperan su llegada en la mesa de un bar
bebiendo a sorbos ansiedad con hielo frente a la tardanza de las retrasadas
quisiera ser el botones moreno del hotel que hay al lado de mi casa
todo él terso, medido, abotonado
y para el que bondad y simpatía son virtudes compatibles
con la hospitalaria discreción y la silenciosa eficacia
quisiera ser el dueño de algún perro feliz, y también,
por qué no, ser el perro que ríe y colea a su lado
quisiera ser el adolescente enamorado del amigo
que sin querer lo ha enamorado
y ser el al mismo tiempo el inocente seductor
que lo ata sin delatar deseos a su invisible carro
Quisiera ser el mirlo que desafía mi vértigo desde el borde de una cornisa
para un segundo después burlarse de mis aprensiones
balanceándose al ritmo de su pequeño corazón
sobre una erizada hoja de palmera
y mientras lo imagino mensajero de tu alma lejana
quisiera ser el árbol, la cornisa, el pájaro,
sus juegos alados o cualquier otra cosa ligera, aérea, muy volátil
que se pose a tu lado.
quisiera serlo todo, todo, todo,
todo y cualquier cosa
menos este desesperanzado ser
atormentado, triste,
taciturno, sombrío,
que no puede olvidarte
julio de 2012, BCN
Sunday, March 22, 2015
Demonio sin tridente
Un alguien sin tridente abrió mis ojos
me hizo conocer el mar, la luna
entró a mi cuerpo desde sus caderas
se hundió en mi alma desde su cintura
Yo no nací en un barrio con geranios
ni en una casa abierta a un campo arado
mi soledad de niño estuvo siempre
rodeada de sonidos y de asfalto
No hubo personajes de leyenda
sí amigos nada más doblar la esquina
Los Otros fueron una masa informe
ocultos tras sus ropas de fajina
Sentado en una mesa me recuerdo
rodeado de papel y lapiceras
las siestas, que eran largas, las gastaba
soñando con un alma compañera
Jugaba con mi sombra en los rincones
charlaba con mi doble en los espejos
luchaba por llegar a esas alturas
que por entonces me quedaban lejos
Miraba, desde atrás de los cristales,
la calle, que encontraba como al mundo:
lejana, muy variable, ajena y ancha;
un escenario torvo con actores mudos
Un ángel al final rompió los sellos
y entraste tú con tu sapiencia oscura
a revelarme historias ignoradas
a dejar huella sobre la arcilla húmeda
Un alguien sin tridente abrió mis ojos
me hizo conocer el mar, la luna
entró a mi cuerpo desde sus caderas
se hundió en mi alma desde su cintura
dante
bertini, barcelona
marzo
de 1998
Saturday, November 29, 2014
VOLVERÍA
VOLVERÍA
Volvería...
Si supiera que todavía estás allí,
esperándome,
parado ante la misma puerta
y la puerta estuviera en su lugar primero,
enmarcada en su marco,
encastrada aún en sus quejosos goznes.
Si existiera todavía aquella casa
en la misma esquina,
con el mismo balcón y el mismo árbol,
yo volvería.
Volvería, sí,
si pudiera encontrarte caminando por la misma calle,
si pudiera sentarme a conversar contigo como antes,
asustado yo de tu energía desbocada,
cabalgando vos en ella, sin importarte nada.
Volvería, sí que volvería.
Si pudiera traspasar ese portal que se abría quejumbroso
ante todos los inevitables regresos de mi infancia;
si pudiera trepar por la escalera,
atravesar las puertas,
desandar los pasillos en damero con los pies en diagonal,
como un caballo desnortado,
la respiración contenida por el miedo de la posible pérdida,
agitado todo yo por la ansiedad de la llegada,
hasta encontrar,
como un milagro,
a mis padres esperándome,
juiciosos y enjuiciantes,
reprendosos,
ante la mesa familiar recién servida.
Volvería,
sin dudar ni un segundo,
volvería,
si la casa que fue
fuera mi casa
y no un campo yermo, desolado
donde de aquel que fui no queda nada.
Volvería...
Si supiera que todavía estás allí,
esperándome,
parado ante la misma puerta
y la puerta estuviera en su lugar primero,
enmarcada en su marco,
encastrada aún en sus quejosos goznes.
Si existiera todavía aquella casa
en la misma esquina,
con el mismo balcón y el mismo árbol,
yo volvería.
Volvería, sí,
si pudiera encontrarte caminando por la misma calle,
si pudiera sentarme a conversar contigo como antes,
asustado yo de tu energía desbocada,
cabalgando vos en ella, sin importarte nada.
Volvería, sí que volvería.
Si pudiera traspasar ese portal que se abría quejumbroso
ante todos los inevitables regresos de mi infancia;
si pudiera trepar por la escalera,
atravesar las puertas,
desandar los pasillos en damero con los pies en diagonal,
como un caballo desnortado,
la respiración contenida por el miedo de la posible pérdida,
agitado todo yo por la ansiedad de la llegada,
hasta encontrar,
como un milagro,
a mis padres esperándome,
juiciosos y enjuiciantes,
reprendosos,
ante la mesa familiar recién servida.
Volvería,
sin dudar ni un segundo,
volvería,
si la casa que fue
fuera mi casa
y no un campo yermo, desolado
donde de aquel que fui no queda nada.
(Publicado en "La doble sombra, Poesía Argentina Contemporánea". Editorial Vaso Roto, México 2015)
Tuesday, October 28, 2014
Monday, July 21, 2014
DESEO
Quisiera ser el mirlo que desafía mi vértigo desde el borde de una cornisa
para un segundo después burlarse de mis aprensiones
balanceándose al ritmo de su pequeño corazón
sobre una erizada hoja de palmera
y mientras lo imagino mensajero de tu alma lejana
quisiera ser el árbol, la cornisa, el pájaro,
sus juegos alados o cualquier otra cosa ligera, aérea, muy volátil
que se pose a tu lado.
(Publicado en "La doble sombra, Poesía Argentina Contemporánea". Editorial Vaso Roto, México)
Tuesday, April 15, 2014
Monday, April 14, 2014
Rambleando, un tango.
|
Tengo varias versiones con pequeños cambios. Esta -incluida en esa gran enciclopedia de la música bonaerense que es TODO TANGO (http://www.todotango.com/spanish/las_obras/Tema.aspx?id=T9%2FWnKMRYao%3D)
- es la que se leyó, y bailó, ayer, 13 de abril de 2014, en el Auditorio AXA, durante el espectáculo "Barcelona capital del tango", de Silvia Lezcano. | ||||||
|
Wednesday, April 09, 2014
De buenos aires (dos mini poemas)
1)
De vos sólo recuerdo esquinas:
Boedo y San Juan,
Serrano y Güemes,
Rivadavia y Salguero,
Corrientes y Talcahuano,
Paraguay y Córdoba,
Sarmiento y Montevideo.
Esta ciudad donde alguna vez viví
y en la que todavía vives
es una ciudad de encuentros.
¿Por qué entonces te he perdido?
Tanto
como para no reencontrarme
ya nunca más contigo.
2)
Urbe del Sud, ubre divina,
me amantas como al hijo que fui,
y yo,
niño que soy,
absorto,
trago tu leche melosa y dulce,
salobre y agria,
me alimento con la húmeda caricia
de tus calles ásperas
y al ritmo de tu estruendo sin silencios,
sin apenas darme cuenta,
crezco.
Tuesday, September 03, 2013
Memoria en construcción
Hay días como este en los que siento ganas de escribirme
y, sintiendo como siento, me dispongo, sin discutir, a hacerlo.
Contándome te cuento, no tengo otra manera de compartir mi vida.
En días tan oscuros como este mis pensamientos son claros, acuciantes
y al mismo tiempo frágiles y afilados como dientes de leche;
roen la carne hasta llegar al hueso: me duelen y perturban.
Me estremecen.
Oigo maullar, dolientes, a los gatitos ocultos de la desesperanza,
heridos por la negación de esa caricia necesaria que aunque espero no llega.
Mientras, uniéndose al ruido, rugen salvajes los leones de la furia
por todo lo que para mi desconsuelo
hace tiempo se ha ido.
No son horas ni segundos, no son años;
son gente que he querido y aún sigo queriendo
familiares y amigos, compañeros.
Los muchachos cercanos de las calles de Almagro y los otros del colegio:
futuros sacerdotes del pensamiento impío,
rígidos revolucionarios rojos de aquel partido de siglas en mayúscula
y horizonte de rejas;
los unos y los otros deseando echar un polvo en los tiempos de ocio,
declamando eslóganes ingenuos en todos los demás momentos.
Después -hubo un después, aunque no para todos- crecí por fuera
desmañadamente
y me cambió el paisaje, me cambiaron la vida.
Fue alguna vez y otra, si bien no demasiadas.
Saltando las distancias, huía del siniestro,
encofraba recuerdos,
buscaba diferencias para encontrar iguales.
Madrid o Barcelona;
Londres, París, la ruidosa Nueva York de los ochenta
y un largo espacio blanco en la lívida Ibiza,
color de lienzo intacto, de sudario y de priva.
Paisajes escindidos, personajes extraños,
aislados y contentos,
devorando ensaladas de peyote y de higos,
de destrucción y brevas,
fumándose canutos, saltándose las leyes,
sobreviviendo a-penas con su comercio frágil de traficar papelas
y enhebrar canutillos para enredar turistas.
Hay días como este en que mi vida se llena de fantasmas gentiles
recordándome el tiempo en que ellos aún estaban
y fuimos,
o al menos ahora a mí me lo parece,
muy felices.
(En la foto, Tatiana Pushkin, argentina cosmopolita de Ibiza. Debería cumplir años en estos días.)
Friday, January 04, 2013
sabores
...azúcar candy,
albahaca y romero,
dulce de chala,
bombón relleno,
cerezas frescas,
pastel de manzana,
leche con miel
y nata agria...
Tu cuerpo.
Imagen de Ralph Crane
Tuesday, September 04, 2012
de rodillas (2a versión)

La función del arte es edificar, reconstruirnos cuando estamos en peligro de derrumbe.
Sigmund Freud.
Cuando era un niño me decían que
si dejaba actuar esa parte incontrolable de mi naturaleza
que ellos llamaban con displicencia maldad o alevosía
me harían arrodillar sobre sal gruesa:
una práctica de las monjas salesianas
que administraban su justicia doméstica
a espaldas de Dios y con el beneplácito
de algunos,
bastantes,
un montón de hombres.
Poco después, ya lejos de mi casa,
hundido hasta el mentón en la de ellos,
pálidos curas de sotana negra y alma oscura,
me hicieron arrodillar sobre la madera rancia de los reclinatorios
para hacerme perdonar unos pecados
que ni siquiera había cometido,
y que ellos,
preocupados por hurgar con manos frías
entre mis entretelas húmedas,
ansiosos por meter manos donde nadie se había atrevido antes
a meterlas,
decían conocer sólo de oídas.
Paños violetas y cirios encendidos,
sucintas biografías que siempre terminaban en martirio,
coloridas imágenes de cuento que nunca nos miraban,
que jamás sonreían,
cuerpos flagelados de hombres lasos, moribundos,
de mujeres con los ojos en la nubes y senos en bandeja,
conformaban nuestra cotidiana y teatral escenografía
El guión, por ser vulgar, no era sencillo:
premonitorias peroratas sobre el destino de nuestras almas becerriles,
pecadoras,
asándose entre las llamas impías de ese infierno que,
para mayor desgracia,
siempre se asociaba con mi nombre de pila,
bautismal, por supuesto
No era fácil imitar en nuestra infancia
a esos santos de mirada voladora,
distraída,
objetos del placer extremo
en forma de violaciones y torturas,
hasta el final, fatal, letal castigo.
Por vulgar honestidad o pura tontería,
deberé confesar aquí mismo y ahora, ya lejos del confesionario,
que si bien todos aquellos santos sufridores
un instante después de sus calvarios
alcanzaban el cielo,
no me parecían un ejemplo a seguir con alegría.
Jamás, en realidad, me resultaron demasiado divertidos.
Pasaron los años y abandoné el colegio salesiano
con sus diarias misas obligadas,
con sus cerúleas, ácidas, moradas realidades
y sus alucinatorias fantasías.
Pensé que al irme dejaría atrás,
junto a la sotana roja de los monaguillos,
santidades, culpas y castigos,
que más allá de esa puerta cerrada a pura cal, sin cantos,
lejos de sus responsos, sus rosarios y sus sacristías,
podría vivir las horas que tenía adjudicadas a mi nombre
como algo propio, de mi pertenencia:
un futuro dantesco sin catástrofes,
una dantesca historia sin tragedias ni caídas.
Hoy ha pasado el tiempo y me detengo a recorrer
el álbum de mi vida.
Es demasiado tarde para arrepentirse,
demasiado temprano para llorar sobre la abierta,
inapelable y más que fatal herida.
El dolor está latiendo como un tatuaje vivo bajo esta piel
que habito:
abrasada sin mimo por miles de soles ya apagados,
por un millón de pasos ya pasados, olvidados, perdidos.
Ilustra "Gonzalo", foto-retrato de Dante Bertini
Sunday, July 29, 2012
los hijos de papel
los hijos que no
tuvimos,
aquellos que nunca
soñamos tener,
hijos imposibles de
un amor sin descendencia,
retratos de papel
disueltos en el agua clorada
de los
sanitarios,
en los laberintos
sucios de las tuberías,
en el voraz vértigo
de los sumideros,
esquirlas de un
amor que explotó sin más,
translúcido fuego
de artificio festejando el deseo
consumido al
unísono,
frutos incorpóreos
de una reflexión
con impreciso punto
de partida
y ningún destino
cierto,
producto desbocado
de nuestro pensamiento
en la paz
algodonosa, momentánea,
en el húmedo
descanso transitorio después
de las batallas
habituales
-sin rastros de
sangre sobre nuestras carnes,
aunque jamás
incruentas-
esos pobres niños
sin nombre ni apellido,
despojados de pilas
bautismales,
de fiestas y
padrinos,
nos persiguen por
las calles jugando al escondite
con nuestros
irremediables, frívolos,
estúpidos
remordimientos
-los sentimientos
trastocados
por el duelo
silencioso de esas muertes prematuras,
previas-
y mientras aúllan
la tristeza de su no nacimiento,
usan nuestro
corazón como bayeta
para limpiar sus
culpas,
saltan desde la inocencia de su limbo inexistente
sobre las rayuelas desteñidas,
rotas,
de un pasado pisado con trajinado aliento.
Atraviesan los ocho o nueve pasos del infierno
sin alcanzar jamás el cielo
sobre las rayuelas desteñidas,
rotas,
de un pasado pisado con trajinado aliento.
Atraviesan los ocho o nueve pasos del infierno
sin alcanzar jamás el cielo
Junio/julio de 2012, Barcelona
Ilustración de Mark Rydell
Thursday, July 12, 2012
Rafael el Amargo, un retrato
Hace algunos años lo vi bailar en un teatro de Barcelona.
Me impresionó su estampa, clásica y moderna a la vez, y también la fuerza que ponía en sus interpretaciones.
Al llegar a casa escribí lo que sigue, guardándolo desde entonces en un cajón virtual de mi ordenador.
Por estos días, una conocida anunció por la red su encuentro amoroso con este hombre.
Pasaron los años y quizás hoy mismo no escribiría lo que escribí aquella madrugada, sin embargo vale la pena como recuerdo de un momento que ya fue, de otro verano.
cadena gruesa sobre el pecho recio
-varón gitano de aceitunados
óleos-
se lanza al escenario,
Rafael, sin redes:
jugando como un ciego con
el vértigo,
abriendo espacios vivos,
jardines y marismas
donde sólo había silencio,
oscuridad y silencio.
Danzante intrépido al filo
del abismo,
navaja, piedra, raza y
movimiento,
en un instante quiebra la
cintura,
gira los brazos, los dedos,
la cabeza
y es hembra maga que cuenta
sin palabras
mil y una noches de
insomnio acariciante,
de tiernos satenes y
mullidas almohadas,
de cobijadora
somnolencia.
Otro segundo más y el niño
asoma
buscando la mirada
complacida
de aquel bosque, duna,
playa, mar, océano,
quieto paisaje de ojos que
lo enfrentan
para observarle el alma que lo llena.
para observarle el alma que lo llena.
Criatura en la orilla del
océano,
pájaro frágil meciéndose en
lo alto de la rama,
no sabe si merece aquel
aplauso que recibe
aunque sabe muy bien cuánto
lo aguarda.
Rafael no corta el aire,
lo
acaricia,
trenza con él amor y
disensiones,
soledad y encuentros,
presentes y
añoranzas.
Si baila Rafael, la vida se
pregunta:
“¿Qué estoy haciendo aquí,
tan sosegada?”
Rafael,
Rafael,
tres veces
Rafael.
De amargo,
nada.
Dante Bertini, BCN (algún año de los primeros
2000)
Es parte
de un libro de retratos aún no publicado.
Thursday, April 12, 2012
Tuesday, December 27, 2011
el beso no dado
Quise enamorarme una vez más y lo logré sin medianías,
aunque con virtual nocturnidad y flagrante,
incruenta alevosía;
perdiendo la cabeza como debe hacerse:
olvidándome de prejuicios y deberes,
abandonando como un diario ya leído
esa moral que me pesaba como un grueso
volumen de obsoletas, pesadas,
innecesarias teologías;
traspasando fronteras,
abatiendo los límites,
dejando atrás toda mi mediocre,
burguesa,
aburrida,
repetitiva,
amanerada y descafeinada tontería.
Ahora, después de alimentar tu esquiva sombra huída,
de llorar tu ausencia de la misma manera
en que un niño pequeño llora a gritos,
caprichosamente encaprichado,
detrás de los barrotes de esa cuna suya,
tan tibia y necesaria como malquerida y despreciada,
quisiera que el olvido me ayudase
a no recordarte como te imaginaba...
quizás por no encontrarme solo como estaba antes
de que aparecieras vos:
gajo errabundo de un árbol desgajado
por un soplo interior, primario, familiar, atávico,
ensueño azul de plata y barro
atrapado sin escapatoria en una red de ensueños varios,
joven brote de hierba sin destino
conducido por un viento hosco hasta mi camino árido
Mientras te pienso a cada instante
paladeando el dolor que me produces,
quiero olvidarme de haberte conocido...
aunque sepa que pedir un milagro como este
es, con toda seguridad, pedir mucho más que demasiado.
(revisado y corregido el 9/4/12)
dibujo de Ben Shahn
Sunday, October 09, 2011
Sunday, August 21, 2011
sin fondo

Deambulo por mi suerte deshaciendo baúles
y construyendo casas.
Distraigo mi tiempo dejando caer minutos
por cualquier rincón,
horas enteras por todas las esquinas.
Pienso en vos, en otra ciudad, en la política
o en el inconmensurable universo,
porque si no lo hiciera
tendría que pensar en mi vida,
ese desastre.
Ilustra foto de Herman Hesse tratando de llamar la atención de su gato tabby.
Thursday, August 04, 2011
Para que no se pierda

No he vuelto a presentarme a concursos literarios desde que en mi primera y única experiencia como concursante gané La Sonrisa Vertical de editorial Tusquets, pero esta convocatoria me pareció interesante porque:
2. Se aceptará como Serie B cualquier texto poético que se centre en los siguientes subgéneros: Policiaco, Western, Terror, Ciencia Ficción.
No tenía nada escrito que cumpliera con esos requisitos, por tanto me obligaba a probarme en un campo que nunca había experimentado. Acatando con gozo casi infantil los requisitos de la convocatoria, escribí especialmente un texto que envié cinco días antes del vencimiento por correo electrónico y adjuntando mis datos personales, tal cual pedían las bases. Si bien el punto 12 dejaba bien claro que:
12. Los originales no premiados se eliminarán tras el fallo del premio. No se mantendrá correspondencia alguna sobre ellos,
parece imprescindible que sí se acusara recibo de los envíos. Di por sentado que lo habría. Envié dos veces todo el material pedido sin recibir respuesta o comunicación alguna. Nunca sabré siquiera si mi poema llegó a manos de los responsables del concurso.
Hoy, mirando la lista de ganadores, me entero que de la anterior edición (2010) a esta el premio se ha devaluado en una tercera parte. De 1200 euros ha pasado a ofrecer solamente 800, algo que yo ni siquiera había tenido en cuenta al presentarme y que ahora, al no haberlo ganado, me interesa aún menos. Dicen haber recibido unos 200 originales. Como nunca sabré si el mío está entre los eliminados -dolorosa palabra, muy de acuerdo con esta semana negra, silenciosa, criminal- pero, de ser así, estoy absolutamente convencido de que mi humilde texto no se merece una desaparición callada, al más puro estilo...mejor no lo digo, aquí se los dejo, cariñosos amigos:
Nadie, nunca, había pronosticado aquello.
No era enero ni mayo, los temibles meses del Gran Daño
y la tercera luna mostraba su cara más amable
sobre las colinas desarboladas del cuarto milenio.
Jamás ningún oráculo había hablado de muertes ajenas,
de violencias extremas asociadas al signo
que supo bautizarlo con elegante gesto y audaz caligrafía,
sin embargo,
para desmentir con hechos concretos a todos los augures,
allí estaban, mostrando sin recato su bella desnudez,
unidos por la sombra sangrienta que enmarcaba sus cuerpos,
aquellos dos seres tan amados, ahora para siempre quietos:
tendidos a sus pies, ajenos a cualquier latido, perdido ya el aliento;
aceptando en silencio lo que en vida negaran,
acatando sin quejas el inviolable poder de su invisible cetro.
Sorprendido, confuso,
dejó caer el arma que ejecutó su furia.
Más allá del metálico chasquido sobre el mármol
todo era silencio, soledad y muerte.
De pronto pudo verse, abatido y borroso, en un torpe reflejo.
Como si fuera otro, experto en mil contiendas,
oculto, camuflado tras su traje de guerra,
aulló desesperado y escapó hacia los bosques, convertido en leyenda.
Thursday, June 16, 2011
TRES MONOS en un mismo ILUSO
No quise oír la voz de los sabios inertes
Tampoco escuché los maduros consejos de los
que se creen dueños absolutos de nuestro inconsciente
padres patriarcales del conocimiento
cansinos ideólogos de la desventura y el fracaso
Me tapé los oídos para hacer caso omiso
al repetitivo, hueco gorgotear de los muertos vivientes
y no vacilé ni un solo segundo a la hora de clavar
una estaca de palabras duras
en aquellos
sus pechos vacíos de latido
y aún otra más
hecha ademán esquivo revestido de desprecio
en sus pulmones mórbidos
desprovistos de oxígeno
de sangre y sentimientos
Quise reinventar el mundo para que en él entrara
sin ninguna violencia
sin ningún forzamiento
mi pasión vacilante y tu aparente entrega
tu deslumbramiento sin porqués
y mi parcial
momentánea ceguera
No quise hacerte daño, te lo juro
pero estoy convencido de habértelo hecho
Por eso ahora
cuando el tiempo empieza a borrar
todo lo que hemos hecho
y suaviza con piedad
las filosas aristas del recuerdo
pido perdón contrito
lloriqueante
arrodillado
a ese dios con mayúscula que aseguras te acompaña siempre
y ruego que los míos
tal vez de más baja prosapia
y por eso mismo menos vengativos
más difusos
puedan oírme sin prejuicios
y en vez de castigarme como por momentos creo merecer
con un pequeño gesto de piadosa pena
magnánima y simplemente
me comprendan
Foto: retrato de Cartier-Bresson por George Hoyningen-Huene, 1933
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